Esfera del Estar · Axioma VII · Humildad Epistémica
Desconfía de las soluciones simples para problemas complejos
Alerta · cómo se nota que falta
Tu respuesta habitual ante problemas complejos es buscar la causa principal y la solución directa, descartando la complejidad antes de haberla explorado con honestidad.
Un caso · así se ve en la vida real
Lunes, comité de dirección. Las ventas llevan dos trimestres cayendo y alguien lo tiene claro: «es el comercial nuevo, no funciona; se cambia y arreglado». La sala entera respira aliviada, porque una causa única con un culpable claro es lo más cómodo que hay. Tú también notas el alivio, y eso es justo lo que te escama.
Lo que haces es pedir dos días antes de firmar el despido y escribir tres maneras en que esa explicación no aguanta: las ventas cayeron también donde no está él; el producto lleva un año sin novedades; el competidor bajó precios en marzo. Con eso delante, la solución simple se queda en lo que era: la más barata de pensar. El comercial se queda, el precio se revisa, y las ventas tardan tres meses en volver. Lo que no vuelve es el alivio aquel de la sala, y no se echa de menos.
Acción · para hoy
La próxima vez que tengas la tentación de resolver un problema con una solución simple y rotunda, escribe primero tres perspectivas desde las que esa solución no funciona o es insuficiente. Luego decide.
En pocas palabras · qué defiende este Principio
Para los problemas gordos —la pareja, la política, la salud— siempre hay alguien vendiendo una receta de tres pasos. Desconfía: lo complejo no se arregla con eslóganes, y quien te promete certeza sin matices te está vendiendo tranquilidad, no solución. Aguantar el «depende» sin cerrarlo en falso es señal de madurez, no de debilidad.
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