Kinbara

Esfera del Ser · Axioma III · Totalidad Psíquica

Aprende a recibir sin cancelar la deuda: acoger también es un acto de humildad

Quien solo sabe dar conserva siempre la posición alta: la del que no necesita. Recibir es más difícil, porque obliga a reconocer la propia carencia delante de otro y a renunciar al control que otorga la deuda. Devolver el favor de inmediato, rebajar el elogio con una broma o rechazar la ayuda para no molestar son formas educadas de negarle al Otro su capacidad de darnos algo. La psique que no tolera recibir acaba rodeada de gente a la que ha convertido en deudora. Nos esforzaremos por acoger la ayuda, el afecto y el reconocimiento sin devolverlos apresuradamente, sosteniendo la incomodidad de haber sido cuidados y permitiendo que el Otro tenga también el gozo de dar.

Acción

La próxima vez que alguien te ayude o te elogie esta semana, responde solo con un gracias y sostén el silencio tres segundos. No devuelvas el favor ese mismo día ni rebajes el elogio con una broma o una matización.

Alerta

Cuando alguien te hace un favor, tu cabeza empieza de inmediato a calcular cómo devolverlo, y no descansas del todo hasta que la cuenta queda saldada.

Tensión

Un amigo con menos recursos que tú insiste en pagar la cena. Aceptar honra su dignidad y su derecho a dar; negarte protege una economía que sabes frágil y te ahorra una deuda que no buscabas. Las dos cosas son cuidado. ¿Cuándo aceptar es respeto y cuándo es aprovecharse de un gesto que la otra persona no puede permitirse?

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