Esfera del Ser · Axioma III · Totalidad Psíquica
Trátate con la compasión que ofrecerías a un amigo en tu misma situación
Alerta · cómo se nota que falta
Tu monólogo interior tras los fracasos es significativamente más duro que lo que dirías a cualquier persona que te importa en la misma situación. Has normalizado ese doble rasero.
Un caso · así se ve en la vida real
Has mandado un correo importante a un cliente con el nombre de la empresa mal escrito. Lo ves dos minutos después de enviarlo. Lo que empieza en tu cabeza es conocido: «inútil, siempre igual, no te puedes fiar de ti», durante media hora y con ganas de encerrarte. Si un compañero te contara ese mismo error, le dirías que no es nada y le ayudarías a arreglarlo; a ti te suena a poca autoestima, y es sobre todo una costumbre.
Lo que haces es coger un papel y escribir exactamente lo que le dirías a ese compañero: «Es un error tonto, lo ve cualquiera, manda una corrección breve y ya está. No dice nada de ti». Luego lo lees aplicándotelo, en voz baja. Suena falso la primera vez; la segunda, menos. Mandas la corrección en una línea, sin disculpas de tres párrafos. El cliente contesta con un «sin problema». Y esa tarde, cuando vuelve la voz de «inútil», tienes el papel en el cajón y lo sacas.
Acción · para hoy
La próxima vez que tu crítico interior ataque tras un error, escribe la respuesta que darías a un buen amigo en la misma situación. Luego reléela aplicándola a ti mismo. La voz que escribiste es la que mereces.
En pocas palabras · qué defiende este Principio
A un amigo que la ha fastidiado no le dices lo que te dices a ti. Ese doble rasero no te hace mejor: alarga el golpe y no enseña nada nuevo. Tratarte con la comprensión que darías a otro no es ablandarse; es dejar de sumar castigo al error para poder corregirlo. Prueba a cambiarte el tono una vez.
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