Esfera del Estar · Axioma VIII · Alteridad
Cuida lo que dices de quien no está presente: la palabra sobre el ausente te retrata a ti
La conversación sobre terceros es el material del que está hecha media vida social y también el lugar donde más barato sale el daño. Hablar mal de quien no puede responder ofrece una recompensa inmediata —complicidad, superioridad, alivio— a cambio de un coste que pagará alguien que no está para defenderse. Quien escucha, además, aprende exactamente lo que dirás de él cuando salga de la habitación. No se trata de callar los problemas reales, sino de distinguir el juicio necesario de la maledicencia cómoda. Nos esforzaremos por no decir de un ausente nada que no sostendríamos delante de él, y por desviar con delicadeza las conversaciones donde alguien está siendo desmontado sin estar.
Antes de contar algo sobre alguien que no está delante, comprueba dos cosas: que es cierto y que quien te escucha necesita saberlo. Si falla cualquiera de las dos, guárdatelo. Hazlo hoy de forma deliberada al menos una vez.
Notas que la conversación se vuelve más divertida y más íntima justo cuando empezáis a hablar mal de alguien, y sales de ella con una euforia que se apaga a los diez minutos.
Un amigo va a asociarse con alguien que a ti te trató mal, y no te ha pedido opinión. Advertirle honra la lealtad y podría ahorrarle un daño real; callar honra el derecho del ausente a no ser juzgado por una versión de la historia que él contaría de otra manera. ¿Cuándo avisar es cuidado y cuándo es ajustar cuentas delante de testigos?